viernes, 13 de junio de 2008

LA DAMA AZUL Y EL AZAR.



Acabo de leer La dama azul escrita por Javier Sierra. Esta apasionante aventura literaria comienza con una frase; es ésta: La casualidad es, quizá, el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar. Y concluye escribiendo que nada en el universo se mueve, se produce, se crea al azar, ni tan siquiera el hecho de que al fin ese libro haya caído en las manos del lector, de un determinado lector, en mis manos.
Este libro aborda el misterio de las bilocaciones de la Venerable María Jesús de Ágreda. Bilocaciones que facilitó de una manera absoluta la tarea de evangelización católica en Nuevo México. Javier Sierra desarrolla el misterio a partir de cuatro vías, cuatro historias, ubicadas en distintos lugares y también en distintas épocas. Poco a poco, estas vías o historias irán entrelazándose y el mismo lector se dará cuenta de que una de ellas pertenece a los sueños de la protagonista de otra.
Javier Sierra nos habla de los ángeles, de las señales, de las causalidades, de las sincronicidades... de su existencia y del deber del ser humano de estar atento a todo lo que ocurre, a todo lo que nuestros ojos alcanzan a ver y a todo lo que a través de nuestros sueños se nos dice... porque seguramente hay algún ángel que camina a nuestro lado y nos avisa, nos aconseja, nos asesora... y a veces se siente dolorido por nuestra sordera... y a veces se siente menospreciado por nuestra ceguera...
Sin duda, es hermoso pensar en esas causalidades... no es casual que me estés leyendo... no es casual que en un momento dado nos hayamos conocido... no es casual que nos hayamos encontrado con una determinada persona... no es casual que en un momento dado nos hayamos quedado hechizados ante unos ojos o una sonrisa... no es casual que en un momento dado hayamos dicho adiós a un lugar concreto, a una determinada persona... nada es casual... los ángeles nos dan pistas, nos dan señales... hay que verlas o hay que distinguirlas...
No sé si esto es verdad o no... pero, de cualquier manera, es hermoso.
Ah!! ni que decir tiene que La Iglesia también está inmersa en esta aventura... La Iglesia que según esta novela utilizó las bilocaciones de numerosas monjas para afirmar que era La Virgen la que se aparecía en Lourdes, en Fátima, en Zaragoza... ¿Alguien duda de las mentiras de la iglesia..?
Una vez, alguien, en el trabajo, expresó el deseo de poder sumergirse dentro de la biblioteca del Vaticano... el anhelo de "bilocarse" para entrar y absorber toda la sabiduría (esto es indudable) que se atesora tras las paredes de esa biblioteca y que nos ha "negado", nos sigue negando esta institución...