domingo, 8 de junio de 2008

INCENDIES


El viernes leí una crítica enormemente positiva de la obra que hoy, 8 de junio, se despide del Teatro Español, INCENDIES. El autor, aludía a diez minutos de la obra. Diez minutos, más o menos, en los que dos mujeres mantienen una pequeña conversación, una pequeña conversación intensa, poderosa y sutil que es en sí un fortísimo alegato contra la violencia y que, para más inri, vale por toda una obra cuyos comentarios han sido mayoritariamente positivos (el mío también lo fue... y lo sigue siendo...)
En esos minutos una abuela habla con su nieta. La primera ve cercano el día de la partida y no quiere marcharse sin decirle algo a su nieta, a la postre protagonista de esta obra. La abuela comienza diciendo que su hija ha tenido contra ella una carga enorme de rabia, que ella misma la tuvo contra su madre y que su nieta la ha tenido contra su hija. La abuela le pide a su nieta que corte ese maligno hilo de rabia y para ello le aconseja, le recomienda, le ruega que aprenda; que aprenda a leer, que aprenda a escribir, que aprenda a hablar, que aprenda a contar... Aprende... con ese ruego, al mismo tiempo mandato, concluye esta conversación, casi despedida... Posteriormente, esa nieta se referirá a las palabras que ya sabe leer, como "armamento" para la vida... la palabra como arma, como única vía para romper el hilo de la violencia.
Incendies parte de una historia sencilla y enormemente emotiva, llena de sensibilidad y ternura. Llega al corazón de una forma directa y sin ambages. Se ha representado en francés... yo no sé francés, pero no ha sido óbice para entender el mensaje... Las imágenes que estos fabulosos artistas crean sobre el escenario son magníficas... el parto, el incendio del autobús, los dobles planos y la exactitud con la que los intérpretes declaman su texto...
Aprendizaje y conocimiento, únicas vías para la erradicación de la violencia. No lo olvidemos. Estas vías son más complejas, requieren más esfuerzo... es más fácil recurrir a un código penal o al endurecimiento de penas... yo prefiero trabajar con el ser humano para que éste llegue, alguna vez, a ser verdaderamente humano.