miércoles, 2 de julio de 2008

PUNTO Y FINAL

Solemos decir que cuando una pareja se rompe es un fracaso. Un fracaso del ser humano incapaz de comunicarse, de compartir, de ser realmente humano... No sé si la vida misma es una continua sucesión de fracasos... una lucha incansable por el no fracaso, por la no caída...

¿Es también un fracaso el fin de una amistad?... supongo que sí... un fracaso que nace de las mentiras en las que la hemos sustentado... en la apariencia en la que basamos nuestras vidas... en la conveniencia en la que asentamos nuestro día a día... en el interés que abraza cada palabra que pronunciamos...

Quizá nunca fuimos amigos y por eso, cuando creímos inocentemente en la robustez del afecto y el cariño, estos asomaron su verdadero rostro...

Hay una frase que dice algo así como que no debemos forzar a un amigo, porque entonces descubriremos quién es verdaderamente... no debemos situar en el límite a un amigo porque el lazo que nos une es frágil, delicado, casi inexistente y entonces descubriremos que siempre hemos estado solos... que nadie nos acompañó cuando mirábamos hacia donde él o ella se situaba... que nadie nos sonreía cuando escuchábamos una risa, que nadie nos dio la mano cuando nos sentimos incapaces de cruzar un charco, que nadie nos escuchó cuando solicitamos un consejo, que nadie compartió nuestro dolor cuando nos sentimos hundidos en el mar turbio de la tristeza y la amargura...

La amistad, como el amor, no fracasan... cuando existen, cuando respiran a nuestro lado, cuando viven en nosotros, cuando se instalan en nuestros ojos, cuando son... no pueden dejar de ser... si una amistad o un amor se evaporan entre disculpas, excusas... y palabras huecas... es que nunca fue, nunca existió...

No nos sintamos tristes... no fracasamos... creímos en el ser humano, creímos en nosotros mismos... creímos en la verdad,en la honradez, en la lealtad... no nos sintamos tristes... la vida es una sucesión de etapas... "Muerta una amistad, viva la amistad"...