domingo, 16 de noviembre de 2008

UN NUEVO ARTÍCULO... DE OPINIÓN.

Colaboro en diversas revistas. Una de ellas, Amigos de Madrid, se edita en la localidad en la que vivo. Me encargaron hace unas semana que escribiera un artículo sobre los Nuevos Teatros del Canal que inauguró hace meses Esperanza Aguirre. Me ha salido esto... no he podido evitarlo... No sé si verá la luz, por esta razón lo publico en este foro... libre... y mío...

REQUIEM POR EL TEATRO EN MADRID.

La Calle de La Paz se prepara para un próximo óbito. El Teatro Albéniz da sus últimas boqueadas ante unos espectadores que recuerdan que sobre sus tablas alzó su penúltimo vuelo La Gaviota mientras Mercedes Sampietro y José Sacristán acompasaban sus pasos en una Danza Macabra y la sugerente cómplice del Diabólico Barbero de la Calle Fleet nos deleitaba, diez años atrás, con sus irresistibles pastelillos de carne... Esas historias, esas melodías, las huellas de los artistas que han dejado en sus paredes su sombra y su olor agonizan ante la impasividad de un gobierno regional que gasta su tiempo y sus recursos económicos en más teatros... ¿Qué tara padecerá el Albéniz?... ¿Qué déficit respira el teatro madrileño para que sus profesionales sientan la urgente necesidad de formar una plataforma en defensa de su trabajo?...
Esperanza Aguirre presume más ancha que larga ante la magna edificación que yergue su estructura en lo que ya se denomina “Teatros del Canal”. Este centro escénico contará con un teatro a la italiana de 900 butacas (Teatro Principal), una sala polivalente cuya capacidad oscilará entre 400 y 800 espectadores (El Configurable) y un centro de danza con 11 salas (Centro Coreográfico).
La obra que se iniciaba en noviembre de 2002 ha sido edificada por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Su presupuesto inicial ascendía a 88 millones de euros, aunque la inversión final ha rondado los 100, para 35.520 metros cuadrados en los que se ha empleado hormigón, granito, acero y cristal... Mientras tanto la coqueta y diminuta Sala Ítaca perdía su sueño sin una mano que la sostuviera en su camino... mientras tanto el cine Palacio de la Música cerraba sus puertas apagando una luz del llamado “Broadway Madrileño”... que no deja de ser una vulgar y pretenciosa imitación...
Ignacio González, consejero de cultura, tiene claro que este centro ha de ser un referente cultural de primer orden acogiendo todo tipo de espectáculos, incluidos los musicales. Qué paradoja, crear un referente cultural... mientras se hace desaparecer otros...
El pasado 12 de octubre se abría un período de jornadas abiertas para que los madrileños pudiesen conocer, disfrutar y pasear por el interior de estos teatros, ubicados en el distrito de Chamberí, en la confluencia de las calles Cea Bermúdez y Bravo Murillo.
Albert Boadella será el director artístico de estas salas, cuya programación “aportará un sello indiscutible de calidad, ingenio y espíritu innovador” y “traerá a la región las mejores y más atractivas ofertas teatrales, así como públicos de todas partes” según la ufana Presidenta autónoma.

ESTRUCTURA

El teatro principal está dispuesto en dos niveles con un aforo de 851 butacas distribuidas en platea, anfiteatro y palcos, con un foso para 80 profesores; el Teatro Configurable tiene una versatilidad que va a permitir aforos comprendidos entre los 400 y 800 espectadores y, por último, el Centro Coreográfico de Danza, que cuenta con 12 aulas, con alturas comprendidas entre los 5,20 y los 9 metros.
El diseño del edificio ha querido dar respuesta a las distintas modalidades escénicas. La fachada del edificio es de vidrio, combinando zonas opacas con zonas de visión y zócalos de granito. El acristalamiento se ha realizado en negro, rojo y blanco, ocupando una superficie de casi 9.000 metros cuadrados simulando los telones de un teatro. Su puesta de largo corrió a cargo de Nacho Cano con su nuevo espectáculo “A”.

Por otra parte, los artistas madrileños (dramaturgos, empresarios, actores, directores) enterados de tan magno acontecimiento por la prensa, crean a su vez una plataforma, La Plataforma del Teatro en Madrid cuyo fin es lograr un cambio en las políticas culturales desplegadas hasta el momento tanto por el ayuntamiento como por la Comunidad. Diversos medios de comunicación han manipulado sus pretensiones aduciendo que lo que realmente mueve a estos creadores es su animadversión hacia el teatro catalán y los profesionales que lo llevan a cabo. Quizá esto mismo es lo que ha movido a las autoridades a ceder la dirección del nuevo mausoleo a Boadella, cargo que algún miembro de esta plataforma considera un premio político debido a su postura en la polémica idiomática de Cataluña.
Esta Plataforma considera que Madrid no está apoyando a sus profesionales. Esta Plataforma pide aquello que otras Comunidades ofrecen a sus creadores. Esta Plataforma pide la protección que Cataluña, Valencia, Andalucía... ofrecen a las compañías que desarrollan su labor y pagan sus impuestos en sus respectivos ámbitos.
La Plataforma del Teatro en Madrid se hace estas preguntas: ¿Pretende convertirse nuestra Presidenta en la primera empresaria teatral de la Comunidad compitiendo con los espectáculos del sector privado o, por el contrario, descarta esta posibilidad y piensa dotar de otro carácter a la programación de este espacio público? ¿Por qué a las compañías de teatro de Madrid, que es la comunidad con mayor volumen de producción y exhibición de toda España, se les ha negado siempre la posibilidad de convertirse en compañías residentes y resulta que ahora se designa como tal a una compañía de otra comunidad?...
La Comunidad de Madrid no ha contestado y la situación por la que atraviesa el sector teatral madrileño provocada por la omisión de las instituciones locales sigue siendo grave. Aitana Galán me comentaba hace unos días que los profesionales del teatro en Madrid sobrevivirán... yéndose... emigrando a otros lugares... haciendo teatro donde les dejen, donde no les pongan trabas, donde los obstáculos sean menos duros, menos dolorosos...
La Señora Aguirre no escucha... no sabe ver más allá de Albert Boadella, su defensa del Castellano, también llamado “Español” y Sus Teatros del Canal... no sabe ver el valor de un Coliseo moribundo por el que fluye la vida y la memoria de una ciudad... no sabe ver el valor de una Sala pequeña, una Ítaca alimentada de sueños artesanos y firmes... no sabe ver más allá de sus narices quizá porque verdaderamente la cultura, aquello que se cuece dentro de un teatro, le importa más o menos... NADA.

Sofía Basalo.