lunes, 11 de agosto de 2008

P.P. VA POR TI.

No me gusta, de verdad que no me gusta desahogarme y dejar aquí los restos de un naufragio injusto y siempre sorprendente... No me gusta acusar a nadie por muy anónimamente que pueda ser tal acusación... No me gusta teclear de la manera en la que lo estoy haciendo ahora, con rabia, con tristeza... buscando un por qué sin esperanza alguna de hallarlo... No me gusta pisar este oasis y dejar en él la sombra del mal recuerdo que ahora empuja hacia el ocaso a un sol que brillaba días atrás...
Pero necesito dejar por escrito el nuevo tropiezo... el nuevo entuerto que no he logrado desfacer y que me ha dejado derrotada... como al Caballero de la Triste Figura... él luchaba contra gigantes y de vez en cuando se topaba con la iglesia... mis gigantes y mi iglesia son esta vez "Los intermediarios". Esos que han de facilitarnos el trabajo... esos responsables de prensa que han de ponernos en comunicación con la persona competente o correspondiente en según qué temas, qué campos, qué ámbitos... esos responsables de prensa absolutamente irresponsables e incompetentes que no contentos con no desempeñar bien su labor, se "mosquean" cuando se les llama la atención o cuando se acude a alguien superior para ello... esos responsables de prensa que engañan, que juegan sucio y que además lo hacen con una hermosa sonrisa y un adjetivo calificativo que no es más que un caramelo para cerrarnos la boca...
Esta semana, por mejor decir, durante quince días "me he topado con una intermediaria" que no contenta con impedir la realización de una entrevista con un director teatral interesante... el día de autos (ayer) me dio con la puerta en las narices (figuradamente) cuando pregunté por el actor protagonista y pedí darle personalmente una grabación...
No sé si es una característica "española" no reconocer nuestra incompetencia, cuando la hay, nuestros errores, cuando los hay... no sé si "la soberbia" y "la mala leche" son españolas... pero en fin, no me acostumbro... de verdad, no me acostumbro... con esto no estoy diciendo que una servidora no tenga sus facetas "turbias"... pero no acabo de acostumbrarme... de verdad que no.

1 comentario:

Brígida dijo...

Por supuesto que debes dejar constancia de lo que pasa, de lo que te impiden realizar. De la gente (con nombre y apellidos) que no te hacen fácil la labor.
No te gusta, pero hazlo, que lo sepan, que lo tengamos en cuenta.