viernes, 29 de junio de 2012

... El jeta que conducía un Mercedes.

Como la que esto escribe tiene poca experiencia en “el trato” con los especímenes del sexo masculino, cuando algo le parece sospechoso, extraño y de un gusto más que dudoso, busca “el asesoramiento” de las personas “expertas” en el tema…


Como la que esto escribe es de reacción tardía no le queda más remedio que dar vueltas a los avisos que ciertos comentarios sin sentido aparente emitió “el jeta”… Comentarios que se le quedaron grabados a la que esto escribe, comentarios que le extrañaron a la que esto escribe pero de los que en ese momento no se percató conscientemente…

Como la que esto escribe en el fondo quiere creer en la normalidad del anormal que fantasmea sentado al volante de un Mercedes, no juzga hasta que la bomba estalla delante de sus narices mientras se siente absolutamente estafada…

Como la que esto escribe en el fondo se guarda su mala leche para momentos más propicios se calla, sin imaginar que el tío cutre espera que surja una especie de “chispa” romántica, cuando lo que la que esto escribe desea es darle un guantazo y romperle la cara de creído imbécil al tipejo que basa su historia en mentiras elaboradas con una mínima inteligencia… Pues cuando estalla la bomba es cuando la que esto escribe empieza a atar cabos, empieza a analizar todos los comentarios que el fantasma cutre hizo en dos tardes… Dos tardes empleadas en crear una imagen modélica de sí mismo, sin darse cuenta de que en esa labor se le escapaban datos, notas, juicios, intenciones delatoras… Sí, es cierto que si la bomba no estalla el martes, la que esto escribe no les daría importancia… Pero a veces una bomba es más efectiva que esa “chispa” que afortunadamente no surgió (no podía surgir) de un beso insípido…