sábado, 13 de septiembre de 2008

SIN PALABRAS...

Hay por ahí, en el inmenso mar de internet, una página que pretende ser profesional, cuando sólo logra configurarse como un grupo de internaturas absolutamente fans. Hay por ahí un grupo de locos por los musicales que te incluyen en su equipo como miembro permanente y luego, como si de un juego se tratase, te quitan, sin avisar, sin tener el buen gusto, la clase, la calidad humana, la valentía de llamar o remitir un e-mail y decirlo, que eliminan tu nombre del apartado "colaborador permanente" con la cara y la desvergüenza de "quedarse" con todos los artículos que se escribieron para esa página. O no eliminas el nombre o, si lo eliminas, lo haces con todas las consecuencias.
Desde hace mucho tiempo pensaba que esa página no era profesional... el profesional incluye en su medio informativo "todo". Lo positivo y lo negativo, con la mayor objetividad posible, o la menor subjetividad, como prefieran. Estos no. Las sombras de los musicales no caben en su portal... son fans... y los fans, son "fanáticos" y en el campo visual de los fanáticos sólo tiene cabida el aspecto positivo... incluso diría más, el aspecto negativo se viste de color y armonía...
Desde hace algún tiempo tenía la impresión de que el autor de esa página era ansioso y acaparador... quería hacerlo todo. Sólo se dignaba a marcar mi número de teléfono cuando por cualquier razón, él no podía hacer una determinada entrevista o un determinado comentario crítico...
Desde hace algún tiempo sabía que el autor de esta página tenía la necesidad imperiosa de figurar en todas partes, en todos y cada uno de los artículos que componen ese portal...
Desde hace algún tiempo pensaba poner el punto y final a "mi historia" en la vida de ese portal... esta acción me lo ha puesto fácil... y una vez más, me siento "tonta" por hacer oídos sordos a mi intuición, a la voz que interiormente me dice lo que es verdad... a ese "toque de meiga" que con toda razón me caracteriza (ascendencia paterna)...
Desde hace algún tiempo tenía la impresión de que la clase y el buen gusto no eran rasgos que caracterizasen a esa persona y a ese portal. Hoy lo he sabido y es él mismo quien me lo ha confirmado.