martes, 22 de enero de 2013

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Siguen pasando los días, y yo paso a su través...
Siguen transcurriendo las jornadas mientras descubro que quizá las personas que menos me conocen, al final son las que acuden a mi llamada...
Siguen sucediéndose los días y continúo esperando... Esperando un rayo de luz, un rayo de sol, un rayo de luna...
No hay familia, no hay amigos... Hay personas, nada más... Personas que no cuestionan una situación, que no juzgan, que no dan consejos gratuitos, vanos e impertinentes... Personas que están ahí de forma incondicional, siempre y en todos los casos...
No quiero que me den más consejos... Pero sobre todo no quiero los consejos de quien sabe de mí, de quien me conoce, de quien conoce mis circunstancias y la personalidad del ser con el que vivo... Esa forma de aconsejar prejuzgando, hace daño... Mucho daño...