lunes, 23 de septiembre de 2013

Ayer me sentí muy triste...

Ayer llamaron para el transplante a Julia... Llevaba en lista de espera apenas dos meses... Me enteré de casualidad, me lo dijo José... Y no me alegré... Me sentí muy triste...
... No sé si porque pensé en mí, que casi llevo esperando ocho meses... No sé si porque ella tiene 71 años y la vida hecha y a mí me quedan tantas cosas por hacer... No sé si porque en lugar de decírmelo su familia me lo dijo otra persona... No lo sé... Pero me sentí enormemente triste...
... Lloré con una tristeza indescriptible... con una tristeza dulce y desesperanzada... con una tristeza serena y sosegada...
... Creo que no voy a ir a verla al hospital... No voy a ir porque pensé en mí, en lugar de pensar en ella... Y sería de hipócrita darle una enhorabuena que no sentí cuando debería de haberlo hecho... Mientras la pena me abrazaba sin piedad y sin poder evitarlo...